SELECCIÓN DE CRÍTICA DEDICADA A LA OBRA DE MODESTO CIRUELOS

Antes que ahora, el pintor Modesto Ciruelos, que vive en Burgos, y no es esta su menor originalidad, había llamado la atención entre aquellos a quien Camilo José Cela no sabe cómo llamar, y que yo no tendría reparo en calificar de "amadores" del arte, a favor de la continuidad de las tradiciones platónicas.

 

La pintura de Ciruelos se había revelado en algunos bodegones de terne sobriedad y, sobre todo, en unos retratos en que la agudeza en la captación de los rasgos personales llega a un paroxismo extraordinario (...)

 

La perspicacia es fidelísima; el interés moral o satírico está ausente (...) Al lado de penetración tal, "La familia de Carlos IV", de Goya, es una cortesana antología de madrigales. Y, con ser tan acusado el realismo, no sólo se reconocen los modelos de estos retratos, sino que, en manera alguna se enfadan. Parece como si cada cual se considerase ajeno a la alusión, aunque permanezca dentro del parecido (...)

 

En las obras de Ciruelos hay otra cosa que deformación. En sus obras hay algo muy distinto a sátira. Penetrantes como la verdad, terribles como la verdad. Monstruosas como los ídolos, pero reveladoras como la autopsia. Crueles como los diagnósticos son fantásticas como las gárgolas.

 

Eugenio D´Ors

El Problema de Ciruelos

Diario Arriba. Madrid, 1951 

El filósofo, escritor, poeta y crítico de arte Eugenio D´Ors

Algo que podría ponernos sobre la pista del pintor es su inquietud. Nadie menos conformista que él. Le cansa cuanto hace, porque pone manos a la obra para desprenderse de algo que ya había imaginado y, por ello, pertenece ya al pasado.

 

Solo liberándose de lo muerto puede quedar libre para realizar el arte del futuro, que es el suyo. No hace el arte que quiere, sino el arte que le estorba. Pero eso engaña la aparente impasibilidad de su pintura.

 

Da la impresión de algo creado sin esfuerzo, casi con alegría, sin pasión desbocada, como quien cumple serenamente una obligación. Y esta apariencia nos hace olvidar que estamos ante un pintor inquieto.

 

José Hierro

Obra Reciente de Modesto Ciruelos

Revista Artes, nº 42. Madrid, 1963

El poeta José Hierro

Nos sorprende aún Ciruelos con otras evoluciones plásticas todavía inéditas porque este burgalés, tan apartado y tan en el mundo -en todo el mundo del arte- tiene como Picasso miedo a fosilizarse y no se queda quieto, dormido sobre los laureles, satisfecho de lo conseguido.

 

Lo suyo es hallar, primero dentro de sí, el eco, la proyección que él recibe de las tendencias estéticas, que seguirá siempre de dentro a fuera, del yo hacia la circunstancia. Modesto Ciruelos, a quien en tiempos del Salón de los Once consagró D´Ors, nos dará en su etapa informalista nuevas sorpresas.

 

Juan Antonio Cabezas

Modesto Ciruelos: en su última evolución

Diario España de Tánger. Tánger, noviembre de 1964

El escritor y periodista Juan Antonio Cabezas

En la exposición antológica de su obra que Modesto Ciruelos hace en el Ateneo -Sala de Santa Catalina- hay dos cosas que inmediatamente llaman la atención: la seguridad y el excelente oficio que cada uno de sus cuadros muestra y la diversidad de la tendencias pictóricas que el artista ha cultivado en cada una de sus épocas.

 

Estas dos características no nos muestran sino que, para Ciruelos, la pintura supone, sobre todo, un dominio de la materia, un ejercicio que tiende a vencer obstáculos, a dar buena cuenta de las dificultades. Ciruelos no piensa que la pintura deba expresar esto o aquello, deba ser romántica, expresionista o constructiva, sino que, ante todo, debe ser pintura, hecho que hace pasar a segundo plano los caminos o medios de consegurila.

 

Pilar Gómez Bedate

Unidad y diversidad en la pintura de Modesto Ciruelos

Revista Artes. Madrid, 1964

La poetisa y profesora Pilar Gómez Bedate

La personalidad de Ciruelos es de las más cambiantes y arriesgadas de todo nuestro arte. Su inquietud es constante. Una sola previsión segura hay ante cada una de sus exposiciones; que será radicalmente distinta a la anterior.

 

Le conocimos una primera etapa realista. Para enseguida afrontar todas las técnicas y maneras de los más audaces vanguardismos, sin adscribirse pasivamente a ningún sistema de esterilización, a ninguna escuela ya codificada.

 

Tiene una poderosa capacidad de creación y el arte abstracto le sirvió para libertarle toda su imaginación, advirtiéndosele en su obra un deseo de evasión absoluta, en formas indescriptibles, puros ritmos y juego de líneas y de manchas, sin poderse en sus colores aludir a una gama determinada.

 

José Camón Aznar

Modestom Ciruelos. XXV Años de Arte Español

Publicaciones España - Cuadernos de Arte

Madrid, 1964

El escritor y crítico de arte José Camón Aznar

Este pintor burgalés reune en lo lírico y en lo espiritual la misantropía del obseso por el arte tanto en su apariencia como en su propósito ideal. Ciruelos en su retiro burgalés, abre cada día la ilusión de una nueva expresión formal, y su proceso pictórico en el del hombre que no tiene mayor destino que el de su propia pintura.

 

Si hubiera que presentar un caso de pureza en el sacrificio diario, este sería el del pintor castellano, que frente a todos los obstáculos y despreciando las facilidades, sigue la senda de los "ismos" como la buena solera que imprime el afán dell hallazgo y no la facilidad de adopción de una fórmula. La obra de Ciruelos en Madrid es siempre una ofrenda, ya que nos trae el aliento trémulo de sus últimas inquietudes.

 

Manuel Sánchez Camargo

La pintura de Ciruelos

Hoja del Lunes

Madrid, febrero de 1951.

El escritor y crítico de arte Manuel Sánchez Camargo

Hacer lo que hace Ciruelos actualmente, constituye una de esas desinteresadas búsquedas del riesgo que sólo los grandes pintores pueden permitirse de cuando en cuando.

 

Lienzos de grandes, de mediano y de pequeño formato, en los que tan solo el blanco y el negro luchan o se abrazan en implacable equilibrio bitonal. El lienzo blanco apenas imprimado, se puebla de amplias formas negras, en forcejeos armónicos y ordenados en estructuras cruciformes o ampliamente verticales.

 

Con una tan reducida cantidad de elementos consigue, no obstante, Ciruelos, una suave variedad verdaderamente exquisita. No cabe duda de que si el gran pintor es el que logra expresar lo que desea, sin acudir a préstamos innecesarios, sin acumular la materia o sin multiplicar el color, entonces Ciruelos es uno de los que con mayor seguridad ha sabido encontrar su propio camino.

 

Carlos Antonio Areán

Ciruelos

La Estafeta Literaria

Madrid, noviembre de 1964

El poeta y crítico de arte Carlos Antonio Areán

Dos exposiciones personales celebradas a comienzos de la década de los sesenta constituyeron la última presencia individual del pintor Modesto Ciruelos -Cuevas de San Clemente, Burgos, 1908- y su obra en Madrid.

 

Desde ese momento, salvo alguna esporádica participación en colectivas, ha de señalarse su ausencia de la capital, y en consecuencia, un comprensible desconocimiento de su trabajo en este horizonte, particularmente para los contempladores recientes.

 

La muestra que ahora exhibe reactualiza una trayectoria de trabajo para el aficionado de este lugar, y sitúa en su consideración mejor la pintura de un artista en toda su palabra, que a los setenta y siete años mantiene una actitud pictórica con la frescura y la nobleza de lo joven y la madurez de quien ha probado éticamente su profesión largamente.

 

La alegría que se manifiesta en esas composiciones de color, sabiamente inciertas entre figuración y abstracción, solo es concebible en una conducta de artista intensamente vivida. Tan clásica, por un lado -esas raíces que se nutren de lo veraz de un medio-, y tan de hoy, de todo tiempo.

 

Miguel Logroño

Modesto Ciruelos

Diario 16. Madrid, 1985

El periodista y crítico de arte Miguel Logroño

La reaparición de Modesto Ciruelos (Cuevas de San Clemente, Burgos, 1908) puede considerarse como un acontecimiento, pues, desde hace más de medio siglo, ha venido siguiendo una de las trayectorias más limpias y claras de la pintura contemporánea.

 

Es una trayectoria que le lleva, paso a paso, desde un arte propio de los años 30 a la abstracción, cubriendo sucesivamente las etapas del posimpresionismo, posexpresionismo, poscubismo, hasta liberarse definitivamente de la representación más o menos fiel de la realidad y alcanzar un abstraccionismo que, en sus comienzos, se basaba en la geometría y que, posteriormente, habría de liberarse y lograr las más bellas síntesis de color y forma.

 

Lo que ahora pinta Ciruelos nada tiene que ver con la geometría, ni con la materia, ni con el "collage": es pintura pura y joven, realizada por un pintor de setenta y siete años que ya ha recorrido todos los caminos y para quien el oficio no tiene secretos. Sorprendente exposición de tintas planas que se ordenan misteriosamente en el cuadro.

 

Como escribió Castro Arines en la monografía dedicada al pintor, "alguien dijo ya que la mayor libertad como exigencia pictórica para Modesto Ciruelos se manifiesta tanto en su independencia como creador de arquetipos pictóricos, como en el cumplimiento de una disciplina técnica laboriosamente aprendida". El resultado de ese largo aprendizaje (San Fernando, Casón del Buen Retiro, Artes y Oficios, Círculo de Bellas Artes, Nacional de Artes Gráficas), está aquí.

 

Javier Rubio Nomblot

Modesto Ciruelos

ABC. Madrid, mayo de 1985

El escritor y crítico de arte Javier Rubio Nomblot

Absolutamente fundamentales fueron, para la renovación de la escena artística española de aquella posguerra, los orsianos Salones de los Once. Para el quinto, el del otoño de 1947, celebrado en el Museo de Arte Moderno, Ciruelos fue seleccionado por el arquitecto visionario Luis Moya (...)

 

Los espléndidos cuadros ciertamente pioneros que ahí figuraron, siempre con puntos de partida figurativos, pero esencializados y concentrados al extremo, tanto compositiva como cromáticamente, fueron seis, y aparecen reproducidos juntos en una fotografía de la época, tal como fueron colgados: Grecia, el enigmático Méjico con sus "verticales imponentes" (Luis Moya), Maternidad, Ícaro, Marte y Arabia (...)

 

Siempre a propósito del Salón de los Once, hay que decir que Modesto Ciruelos fue el adelantado absoluto de un movimiento imparable, ya que en el siguiente, el Sexto, de 1948, se vio obra de, entre otros, Joan Miró, Jorge Oteiza y los pintores de Dau al Set Modest Cuixart, Joan Ponç y Antoni Tàpies, mientras a los sucesivos irán incorporándose otros craedores de idéntico signo, como Ángel Ferrant, Manolo Millares, Juli Ramis, Antonio Saura o Tony Stubbing.

 

Juan Manuel Bonet

Modesto Ciruelos: Un retrato

Ciruelos: Cien Años de Vanguardia

Catálogo de la Exposición Antológica en Madrid

Caja de Burgos, 2007.

El poeta y crítico de arte Juan Manuel Bonet

Muchas han sido las reflexiones que se han hecho sobre Ciruelos, pero todas no hacen más que abundar en su protagonismo en la renovación plástica española.

 

El centenario de su nacimiento fue celebrado con una gran exposición titulada Ciruelos: Cien Años de Vanguardia, celebrada en el Museo de la Ciudad de Madrid en 2007. Esta magna muestra, en la que estuvieron presentes más de cien obras, nos permitió de nuevo traer a colación la importancia de un pintor en continuo estado de investigación plástica.

 

Desde el maestro que quiso renovar la tradición academicista, pasando por el admirador del Cubismo, el Fauvismo y el Futurismo, en los años 30, o el que fue disolviendo las formas reconocibles en búsqueda de nuevas experiencias, hasta llegar a ser uno de los puntales más destacados del Informalismo en los años 50, Modesto Ciruelos se nos presenta hoy como uno de los grandes del arte español del pasado siglo y cualquier revisión de su obra no hacen más que incidir en ello.

 

René Jesús Payo Hernanz

En la encrucijada de la abstracción española

Ciruelos: Asbtracción

Catálogo de la Exposición

Ayuntamiento de Burgos, 2015

 

 

 

El profesor y crítico de arte René Jesús Payo Hernanz

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